Antes pensaba que para huir de las tristezas y melancolías lo mejor
era dormir, cerraba los ojos y tras unos minutos, quizás horas, lograba quedar en un sueño tan profundo que feéricamente
las angustias se apartaban de mi.
Esto funcionaba hasta que te adueñaste de mis sueños. Luego busqué la solución en el estrés del día a día porque al parecer, mantenerme ocupada era la nueva solución
para darle un olvido e indiferencia a los recuerdos. Eso es bueno hasta cierto punto.
Funciona cuando quieres ignorar algunos recuerdos, pero
¿qué sucede cuando por estar tan ocupada por el estrés diario pasa lo
contrario?
En vez de olvidar terminas perdiendo el
apoyo y compañía de alguien… su afecto.