sábado, 28 de marzo de 2020

Una vida perdida


A veces pienso en la vida como un clásico juego de video: hay varios niveles, cada vez más exigentes y, por momentos, se pierde una vida y hay que volver a empezar.

Hace dos años perdí una vida y Sergio reinició el juego. Cuánto me hubiera gustado volver a empezar con él a mi lado, pero la vida no es justa y hay que aprender a vivir con ello.

El escritor Manuel Vilas tiene razón cuando dice que “el tiempo puede medirse, pero el dolor no”, y eso pasa en este caso: hoy puedo decir que hace dos años Sergio cerró sus ojos, pero no puedo siquiera describir el vacío que dejó desde que se marchó.

A veces las personas nos enseñan grandes lecciones en vida, pero hay también muchas otras que las siguen dejando aún cuando su recuerdo es lo único que se puede abrazar.

Dos años después puedo decir que el juego de nuevo ha empezado, quisiera afirmar que soy más fuerte y el llanto ha desaparecido, pero la verdad es que sigo viéndolo, pensándolo y sintiéndolo, solo que ahora su presencia me trae paz.

No sé dónde se encuentre Sergio en este momento, solo creo que está bien, que me acompaña a cada instante, me cuida y sonríe cada vez que alguno de nosotros es feliz.

Sé que él quisiera que siguiéramos adelante con nuestras vidas y eso es lo que intento cada mañana, agradezco por haber tenido la oportunidad de conocerlo y sonrío al cielo porque sé que ya no está en un solo lugar, ahora está en todas partes.

Creo de eso trata la vida, de seguir adelante, de no olvidar nunca las historias de nuestras heridas y mucho menos a las personas que nos hicieron tan feliz 💛.

viernes, 6 de marzo de 2020

Malas noticias de un momento a otro



La vida es inesperada y muchas veces sorprende de la peor forma: expresa tu amor a quienes quieres, olvida lo malo, perdona, vive... en verdad no sabes si al salir de casa puedas regresar.