La vida te pone pruebas e inevitablemente es difícil en muchas ocasiones no querer botar la toalla.
Quizás la decisión en el fondo está tomada, tal vez si pensara solo en mí ya me habría ido, pero tengo una persona que no solo su bienestar depende de mí, también su felicidad, y no quiero ser la causante de una enorme tristeza en su vida.
Los días pasan y las razones para quedarme a su lado se agotan...

