martes, 23 de julio de 2013

y decía el ciego...

“Y decía el ciego:
-Deberían envidiarme todos, pues tengo la ventaja de amar a las personas por lo que son realmente y no por lo que aparentan ser.-


Mirarte por primera vez


Tengo dos formas de verte, en una el tiempo me dice que debo esperar porque hasta dentro de unos meses podré saber cómo es tu silueta, el color de tus ojos y tu cabello. La otra opción sin tener la elección ya la elegí, fue verte con el alma.

Sé que falta todavía que termine el verano y pase la primavera para tener una imagen imborrable de ti en mi mente, pero también tengo claro que desde el primer momento en que sentí tu presencia en mi, a través de una patada, supe que ibas a ser todo para mi.

Aunque tenemos una cita en unas cuentas semanas, desde hace varias noches nos encontramos siempre a la misma hora para conocernos y dejarnos conocer. Tu con tus movimientos respondes a mis palabras y con los latidos de tu corazón embelleces mi vida.

Pronto tendremos una cita frente a frente, aunque sin verte, ya nos presentamos.

Tu estás siempre en mi mente




Hemos militado juntos, tu desde arriba y yo desde abajo
Tu cuidándome mientras paso a paso descubro el destino
mi destino, nuestro futuro vociferado alguna vez.

Tú, tú y siempre tú
en mi mente, mi cuerpo y en toda mi vida…

Tú con voz angelical escuchada a través del silencio
expresa por medio de pulcras armonías
y recordada en cada uno de estos escritos.
Tú en todas las miradas,
aquellas que dicen lo que hemos callado
durante las hojas secan que han caído desde que no estás.
Tú en mi llanto y en cada risa compartida con aquellos individuos,
extraños hombres llenos de historias y sentimientos

que al igual que tú y yo, deben evitar en gritar