No todos los días son lindos, no todas las noticias son buenas, no siempre se puede ser feliz y positivo. Es simple y hay que aprender a vivir con ello.
En este tiempo de cuarentena por cuenta del COVID-19, nuevo coronavirus como algunos lo llaman, es inevitable no sentir el estrés de cada nuevo día.
La verdad es que la incertidumbre de no saber cuándo acabará y, en ocasiones, la soledad de estas cuatro paredes han hecho que pierda la esperanza.
Los días pasan y con ellos aumentan los recuerdos de los momentos donde alguna vez se fue feliz. He llegado a pensar que tantos días de encierro pueden causar que la sonrisa por un momento desaparezca y se normalice la rutina, un poco abrumadora, de no poder volver a salir a tomar el sol.
Finalmente, pasan las semanas y por fin llego a una conclusión: cada persona reacciona de una forma diferente y ESTÁ BIEN ESTAR MAL. Está bien llorar, está bien sentirse solo, está bien querer un cambio, está bien vivir de recuerdos, está bien gritar, comer un montón, dormir de más.
En está situación, simple y sencillamente, está bien estar mal.


