Hace un año confirmé tú existencia en mi
vida. Sentí miedo pero al mismo tiempo felicidad, temor pero también valor para
luchar por ti y para ti, mis manos sudaban frío pero el calor insoportable en
mis mejillas me decía que debía preparar las palabras adecuadas para dar la
noticia de tu llegada a mis seres queridos y cercanos.
Los días fueron
pasando y con ellos la incertidumbre por no saber la reacción de mis padres,
por otra parte tu seguías creciendo y curiosamente desde aquél momento jamás
has dejado de darme fuerza para enfrentar los duros momentos.
Quizás muchos
sigan pensando que concebir un bebé con tan solo 23 años es rechazar
oportunidades y retrasar sueños, pero yo pienso que aunque no se puede cambiar
lo que a uno le sucede, aunque no se puede crear otro comienzo, sí se puede
construir poco a poco un lindo final, darle vuelta a la página y tener nuevos
sueños y expectativas de vida, ya no sola sino con la mejor y mayor compañía
que una mujer puede tener, su hijo.
Dentro de poco se
cumplen ya cinco meses desde el momento en que vi tu rostro por primera vez,
porque tu llegada a este mundo no la mido desde que el doctor te ayudó a
respirar lejos de mi, sino desde que tu cuerpecito se empezó a formar.
Hoy quiero
decirte que eres mi mayor felicidad, mi mejor decisión, mi más grande tesoro y
mi linda bendición, eres lo mejor que hay en mi vida.


