Estos días la sensibilidad de ser mujer la he sentido más de costumbre.
Creo que al ser mamá aumenta ese no sé qué de llorar por toda aquella historia
donde un niño sufre. Inevitablemente cuando leo noticias así, pienso en mi hijo
y me vuelvo un mar de lágrimas.
SER MAMÁ lo cambia a uno drásticamente, no solo aparecen unas marcas
físicas, sino que además la mente evoluciona y uno empieza a ser consciente de
todo aquello que hacen los demás para que uno sea feliz. (utilicé muchas veces
la palabra uno)
Volviendo al tema, esa
consciencia que llega a la mente de toda mujer después de tener un bebé en
cierta forma es algo positivo. Uno valora más a los padres, a toda la familia
en general, se es realmente feliz con la felicidad de alguien más, en varias
ocasiones desaparece el cansancio y hacer algo por los otros termina siendo
algo bueno…
A lo que quiero ir es que la llegada de un bebé a la vida de una mujer
joven como yo, no es tan mala como muchos lo ven.
Por mi lado me siento feliz porque espero poder disfrutar más de mi
príncipe azul, me siento con energía para salir a correr a enseñarle el mundo, me
siento mejor persona porque gracias a mi hijo valoro más a mis padres y soy más
amorosa con ellos, me volví más responsable no solo conmigo misma sino que ahora
soy más colaboradora…
Definitivamente, un hijo hace a las personas mejores… Por mi parte,
quiero ser mejor para darle ejemplo a él.