¡¡¡Qué bueno es soñar!!! Menos mal es ¡¡¡GRATIS!!!
Los sueños son la forma desesperada que utiliza el ser humano para hacer realidad sus deseos de una forma lejana a la realidad. Claro que no hay que obviar la idea de que le pongamos tanta fe a las cosas, a aquel sueño que anhelamos tanto, para que éste llegue algún día a ser una realidad.
Es normal que un ser humano sienta la necesidad de recibir compañía para no estar en soledad, pero me pregunto; ¿Por qué tenerle tanto miedo a la soledad? ¿Será que no basta nuestra propia compañía? o quizás sea ese miedo que se siente cuando se comparten tantos momentos con un alguien especial y ese alguien de un momento a otro se marcha. Y no es una despedida para siempre a la que me refiero; pues, gracias a Dios, ese alguien que menciono sigue con vida.
Muchas veces queremos devolver el tiempo; quizás es así de grande el arrepentimiento. Tal vez no es arrepentimiento sino rabia, sentirse pequeño, no sé, realmente de lo que sí puedo estar segura es de que no es miedo a la soledad.
Recuerdo que antes mi diario vivir era esa realidad que añoro tanto. Esa realidad que la viven tantas familias, pero que al final no se dan cuenta lo grande que es hasta que la pierden... ¡Como todo!
Era maravillo lo que tenían para decirte antes de abrir los ojos, como te hurtaban las cobijas a la que fui sometida. Todas las mañanas cuando me marchaba al colegio y de autoridad mi hermano. Luego llegaba tarde y cuando llegaba de estudiar ahí estaba mi lindo hermano reprochándome el comer bien o el cambiarme de uniforme y ni que decir cuando se ocultaba el sol y alumbraba la luz de la luna. Recuerdo el régimen de mi hermano cuando me obligaba a lavar su plato, tender su cama y a dejar de ver mi programa favorito para que él pudiera jugar en su Nintendo.
Siempre existía algo porqué pelear o porqué reír. Tal vez es así la relación entre todos los hermanos. ¿Cómo saberlo? Pues en la vida solo he tenido uno y aunque este, cuando vivíamos juntos era mi pesadilla, ahora que esta tan lejos me doy cuenta que sea o no fastidioso, con bromas, sustos y ordenes es uno de los seres más maravillosos que tengo en la vida.
El soñaba con vivir en Estados Unidos, ya había visitado ese país tres veces antes de tomar la decisión de quedarse allí para siempre. Cuando volvía a Colombia me contaba la experiencia de la nieve, el frio que hacía, como eran las personas, los paisajes y la comida.
Un día del mes de Septiembre del año 2002 mi hermano hablo con unos familiares de Estados Unidos y tomó como decisión buscar un mejor futuro lejos de sus padres y su hermana que soy yo.
No tuvo que pasar mucho tiempo para darme cuenta de la persona tan valiosa que había perdido. El simple hecho de verle despedirse de mis padres, ver como las lágrimas rodaban con tanta prisa en el rostro de mis seres queridos, sentir ese nudo en la garganta que evitaba de algún modo pronunciar un Adiós.
Iba pasando el tiempo y con él llegaban las celebraciones de fin de año como lo es navidad, el año nuevo y reyes, sin dejar atrás los cumpleaños y fiestas como el día de la madre y demás.

Para mis padres fue muy duro sentir esa fría ausencia y de alguna y otra forma esa despedida cambio mi vida porque de algún modo el ver a mi hermano tan lejos hacia que me sintiera culpable por no haber compartido tantas cosas, tantos momentos, también me hacía sentir mal el llegar a pensar que él era una pesadilla y más aún, me generaba tristeza el no saber cuándo nos volveríamos a ver...
Después de siete años, tres meses y seis días puedo decir que el soñar tanto y con mucha fe hace que los sueños se hagan realidad, porque después de pasar tantas fechas especiales lejos de un ser querido y de ver varia puertas cerradas para que existiera una reencuentro, hoy doy gracias a Dios porque me dio el mejor regalo de navidad que fue ver a mi familia junta a pesar de tanto tiempo. Luego de pasar angustias y tristezas, puedo con certeza hoy decir que mi hermano sigue siendo un ser maravilloso y que gracias a Dios pude volver a compartir con él una fecha tan importante como lo es navidad.
Y claro, después de un reencuentro semejante, la estadía junto a él fue algo así como magia. Era como devolver el tiempo y volver a vivir aquellas épocas de niños cuando para despertarme abría las cortinas de la habitación, me hurtaba las cobijas y me molestaba hasta que lograba levantarme de la cama.
Luego, el llegar el anochecer, venían las cosquillas y dormir juntos. Definitivamente uno no valora las cosas cuando las tiene y mucho menos se valora a las personas. Gracias a Dios mi hermano está vivo, no lo he perdido totalmente y aunque todo ha vuelto a ser como antes, mi fe sigue intacta y sigo anhelando el momento en que estemos juntos para volver a sentir esa sensación de estar en familia.

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