domingo, 30 de septiembre de 2012

cuando el deseo es tan intenso inevitablemente se hace realidad.




Sí, es verdad, cuando el deseo es tan intenso inevitablemente se hace realidad.

Hoy te vi, te sentí, te concebí… 
Fue mucho el tiempo y los días en el que el único deseo 
era poder imaginar tu rostro frente a mis ojos, 
envuelto tu ser en mis brazos 
y tus labios en mi palabra.

Hoy te vi, eres tan perfecto 
que se me hace difícil creer que es realidad.
¿Será que todo es invento de mi cabeza 
y lo que hice fue imaginar tu vida? 
Si es así dime ¿por qué todavía siento tu presencia en mí?

Poco a poco te vas alejando, 
pasan los segundos y con ellos 
tu recuerdo se va desviando de mi memoria. 
No quiero olvidarte, 
no quiero dejar de recordar tu rostro, no quiero dejarte ir.
Sonrisas sin vida brillan en la inconcebible fisonomía 
que caracteriza tu existencia, 
ahora una luz se atraviesa en nuestros caminos 
y te lleva de la mano hacia el más inédito escondrijo.

El silencio mudo responde a mi enigma de cuándo volverás 
a través de un tibio viento que acaricia 
más que mis mejillas mi alma. 
Tal parece que las ansias de verte tendrán que desaparecer
 si deseo volverte a ver. 
Finalmente quedo con la certeza de que si el deseo es intenso, 
la esperanza es mayor.

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