“la edad
no decide
qué tan buena madre eres.”
Aunque es verdad que los años no vienen solos y que las vivencias lo llenan a uno de sabiduría, también es cierto que el instinto protector no tiene edad. Conozco mujeres que decidieron tener sus hijos luego de tener una estabilidad económica y sentimental, otras por ejemplo tomaron la decisión un poco ya entradas en años y finalmente están las que llaman "madres jóvenes", aquellas que tuvimos que escuchar de nuestros familiares que aquél bebé arruinaría nuestra vida.
Todas las anteriores, a excepción de la edad, tenemos en común que somos mujeres que asumimos el cuidado de otro ser humano no como una obligación, sino como un regalo, y ahí está el punto central de todo esto, de querer lo que se hace, de actuar con amor, con paciencia y sentimientos indescriptibles que posiblemente quien no ha sentido el verdadero amor no conoce.
Cada cual a su estilo, cada una obrando según su filosofía de vida, todas con la intención de darle lo mejor a aquella personita que no solo merece nuestras mejores sonrisas sino también los silencios y en ocasiones regaños, con el objetivo de convertirlos en seres felices, buenos y responsables.
Aunque es verdad que los años no vienen solos y que las vivencias lo llenan a uno de sabiduría, también es cierto que el instinto protector no tiene edad. Conozco mujeres que decidieron tener sus hijos luego de tener una estabilidad económica y sentimental, otras por ejemplo tomaron la decisión un poco ya entradas en años y finalmente están las que llaman "madres jóvenes", aquellas que tuvimos que escuchar de nuestros familiares que aquél bebé arruinaría nuestra vida.
Todas las anteriores, a excepción de la edad, tenemos en común que somos mujeres que asumimos el cuidado de otro ser humano no como una obligación, sino como un regalo, y ahí está el punto central de todo esto, de querer lo que se hace, de actuar con amor, con paciencia y sentimientos indescriptibles que posiblemente quien no ha sentido el verdadero amor no conoce.
Cada cual a su estilo, cada una obrando según su filosofía de vida, todas con la intención de darle lo mejor a aquella personita que no solo merece nuestras mejores sonrisas sino también los silencios y en ocasiones regaños, con el objetivo de convertirlos en seres felices, buenos y responsables.

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