Se acaba un año y con él infinitas
sonrisas y memorias que al igual que las fotografías, jamás desaparecerán.
Han sido 12 meses duros, llenos de miedos
profundos, esperanzas casi perdidas, llantos helados e incertidumbres enormes,
pero también de momentos que han llenado mi alma completamente, de risas
repetitivas y sinceras, de abrazos calurosos y en el momento adecuado, de
sueños hechos realidad y alegrías de un pequeño hombrecito que me han hecho la
mujer más feliz del planeta.
Gracias 2015 por tantas enseñanzas,
gracias por hacerme tan feliz, gracias infinitas por tanto.

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