He tenido tantos momentos de miedo últimamente que mi corazón volvió a gritarme que necesitaba tu abrazo. Te llamé, te pedí ayuda, te busqué como hombro para llorar, pero no eras el mismo.
Te volviste a marchar aún cuando te confesé lo mucho que te quería y necesitaba. Dices que te sientes tranquilo ahora estando solo y compartir conmigo solo arruinaría esa paz que ahora has conseguido.
Me duele saber que en tu vida yo ya no importo, que sobro, que los días bonitos ya no son los que vives conmigo, pero tengo que aceptar que al salir de esta casa, también se fueron las ilusiones y las promesas de estar siempre juntos.
Lamento mostrarme ante ti tan vulnerable. Seguiré siendo fuerte, seguiré adelante sin ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario