Soy tan terca y obstinada que decidí llamarla para que fuera ella misma quien me confirmara que sigue teniendo una relación junto a ti. Ella, a la que dijiste que no era nada serio y de la que me dijiste te alejarías para reconstruir nuestra familia.
Te creí todas y cada una de las palabras que me escribiste, te creí aún sabiendo que ya no eres el mismo que me llamaba princesa.
Fui terca y obstinada, te escribí pidiéndote arreglar las cosas pero al parecer eres una persona completamente diferente de la que me enamoré. Eres y seguirás siendo el papá de mi hijo, pero creo que la persona de la que me enamoré... de eso hombre ya no queda nada.
Sabes? Duele que ella me diga que tú le hayas dicho que era yo la que no te quería dejar en paz, aún cuando me hablaste de un viaje en junio para tomar fuerzas juntos y volver a colocar cada ladrillo de nuestro hogar.
Mentiste y no solo mentiste, me dijiste un montón de mentiras mirándome a los ojos y delante de nuestro hijo.
Duele ver tu verdadera cara, duele porque ni ella cree en tus palabras y sabe bien que lo que quieres es vivir una vida tranquilo, de soltero y sin nada de compromisos. Duele porque siempre quise mi familia a tu lado y aún sabiendo tus defectos y los errores que cometías, yo elegí quedarme a tu lado.
Fue la elección incorrecta, amarte, creerte y apostar por ti siempre fue la elección incorrecta.

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