Creo que muchas veces nos suceden cosas que quizás no deberían pasar, eso que dicen por ahí de que uno es muy joven para afrentar momentos tan duros y dolorosos como la muerte de un ser querido, pero bueno… también dicen que así es la vida y que desde el primer respiro en este mundo estamos proclives a recibir una noticia como estas.
Puede que vivamos circunstancias a nuestro parecer injustas, pero también es verdad que tenemos que estar preparados para lo que venga. No se trata de pensar siempre negativamente, pero sí deberíamos aprovechar cada segundo a las personas que decimos amar tanto. Disfrutemos a las personas, saquémosle el mayor provecho a su compañía para no arrepentirnos de nada el día que nos hagan falta, pero no nos olvidemos de soñar. No se trata de volvernos locos y no construir desde ya un buen futuro, sólo de disfrutar de la vida sanamente.
Sé que hay momentos muy duros, pero dicen que Dios sabe cómo hace sus cosas y en esa frase buscamos consuelo. Muchas veces le preguntamos a Dios el por qué nos pasa eso u optamos por echarle la culpa a los demás, pero ¿saben? Aunque en el momento no entendamos, más adelante hallaremos una respuesta, la herida sanará y la tranquilidad llegará a nuestra alma.
Recuerden que lo que no nos mata
nos hace más fuertes…


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