El delirio de estar en un lugar de sueños y escribir un libro me ha rebatado el sueño cada anochecer de éste último mes. Estas frías noches han sido diferentes porque me acuesto y despierto con la ilusión de irme lejos. Un nuevo cielo, otras cuatro paredes, otro aire, un incierto mañana y lo más importante, junto a mí misma acompañada de la soledad.
La verdad no le temo a no tener más compañía que la propia, pienso que es necesario y benéfico en varias ocasiones porque despeja la mente y renueva el corazón; algunos sentimientos serán más fuertes y otros en cambio sanarán y desaparecerán.

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