Con la era post moderna, la velocidad de los hechos, el internet, los celulares y otros efectos de la tecnología, han cambiado las reuniones familiares y fechas como los cumpleaños.
Hace unos años eran frecuentes las tertulias, las conversaciones
frente a frente, las salidas con amigos y hasta las llamadas telefónicas,
felicitando al otro por una ocasión especial. En aquella época los encuentros
con familiares y amigos eran reales, ahora todo es virtual y aquellas reuniones
se resumen a una comunicación a través de una aparato tecnológico que supera
fronteras y pone en duda la variable tiempo-espacio.
Todo ha cambiado, hasta los cumpleaños. Ahora las personas se
reúnen para estar cada una pegada a un celular que los transporta a otro mundo.
Incluso, la canción de cumpleaños feliz suena de uno de esos aparatos, que
hasta la aplicación de soplar las velas trae. Ya poco existen los contactos
personales, el beso y abrazo de felicitación, el encuentro de cumpleaños o el
brindis por aquel año más de vida. Se pasó de conmemorar aquel único día del
año junto a los seres que se quieren, personas que se acordaban de la fecha
porque en verdad les importaba, a felicitar a través de un mensaje en Facebook
que le recuerda a quién felicitar según el día.
Es inevitable no sentir nostalgia por aquellos momentos pasados que
allí se quedaron. Ahora solo 140 caracteres son los permitidos para expresar
los sentimientos y la cultura de la oralidad de la palabra se quedó en las
videollamadas que ofrece el internet.
Con síntomas de decepción me dirijo a la sala a esperar alguna
llamada, mientras me pregunto ¿Desde cuándo es lo mismo desear un feliz
cumpleaños a una computadora o celular, que a una persona?

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