jueves, 13 de agosto de 2015

Continuar o rendirse, he ahí el dilema.


Cierro los ojos y pienso lo cansada que realmente me siento de luchar contra la corriente. Dicen que cuando uno ama y quiere algo, lucha para que eso pase, pero la verdad es otra, parece que soy la única que lucha por una relación que parece que desde hace mucho se acabó.

Cada semana que empieza, inicio recargada de esperanza tal vez porque pasamos momentos juntos; luego llega la monotonía del trabajo, el entregar todo a quienes no lo merecen y dejar a un lado a quienes de verdad te amamos.

Quizás sea esa soledad de lunes a sábado que toma tanta fuerza que invade todo mi cuerpo y llega al corazón, y es allí donde el indescriptible nudo en la garganta nace para quedarse. Lo odio, odio la triste, odio estar sin ti, odio tu indiferencia y finalmente odio cómo me pongo cuando esa infinidad de sentimientos me revuelven el alma.

Qué difícil es saber si ya llegó el momento de rendirme o si acaso debo aguantar, tener paciencia y continuar luchando. Creo que lo único que necesito es una señal.

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