Aquí te dejo un escrito y ésta mi despedida. Ya no volveré a saber de ti, ni tú de mí. No de mi boca, no de mi voz, no de mis manos.Ya no volveré a contarte mis problemas , ni escucharé tus ánimos, ya no tendrás que consolar a este melancólico corazón. Ya no habrá risas ni conversaciones, quizás sólo queden recuerdos.
Ahora romperé mi promesa de estar contigo siempre y dejarte solo nunca. Ahora existen otras personas a tú alrededor y mi compañía sobra.
Ya no volveré a llamarte amigo, ahora ya seremos sólo dos desconocidos, dos personas que tal vez al encontrarse girarán la mirada y harán de cuenta que no ha pasado nada.
Te dejo mi despedida y deseo que de todas las vivencias quede en tu corazón los buenos momentos y se desvanezcan los malos, ojalá las risas opaquen el llanto y jamás olvides esa filosofía de sonreír a los problemas
y vivir esto que llaman vida a cada instante, disfrutar y no desfallecer en las tantas caídas.

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