No sé qué pensar de este triste corazón roto que quiere llamarte y a la vez desea olvidarte de una buena vez.
No entiendo mi mente, parece que se alió con lo que queda de corazón y los dos han decidido declararse en guerra con mi cuerpo. No quiero despertar, el sol ya no me hace feliz y hasta las listas de reproducción en Spotify hacen mis días más que difíciles.
Te recuerdo en cada mirada de desconocidos y en perfumes que inevitablemente me acuerdan a ti. Te personifico, te imagino entrando por la puerta o simplemente sentado en la sala jugando con Gero. Veo tu nombre en mi chata... Creo que estoy enloqueciendo.
Te pienso, te imagino en el trabajo y también en descanso, en la hora de almuerzo y curiosamente en los momentos en que vas a dormir. Espero que en algún momento, por pequeño que sea, pienses en mí.
Es tanto lo que vives en mi mente que por instantes no sé si solo recuerdo lo que viví junto a ti o en verdad está sucediendo... Duermo, hago ejercicio, me mantengo ocupada, tomo, salgo, veo películas, duermo de más... lo intento, en verdad intento olvidarte.

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