Hay lugares y momentos perfectos, como ese en que actuamos natural y nos comportamos mostrándonos tal cual somos, exponiendo miedos, defectos, naturaleza y felicidad.
“Somos de donde no tenemos miedo a mostrarnos como somos”, dice una frase, y yo no puedo evitar recordar el momento en que sentados nos abrazábamos para sentir calor y huir del cobarde frío. Con espontaneidad, en paz, dejando a un lado la verguenza y escudándonos en el abrazo del otro...
Es inevitable no extrañar la persona que soy y lo que siento cuando estoy a su lado. Es inevitable no extrañar su perfume y calor. Es inevitable no querer un abrazo suyo cada vez que siento algún temor...
“Somos de donde no tenemos miedo a mostrarnos como somos”, dice una frase, y yo no puedo evitar recordar el momento en que sentados nos abrazábamos para sentir calor y huir del cobarde frío. Con espontaneidad, en paz, dejando a un lado la verguenza y escudándonos en el abrazo del otro...
Es inevitable no extrañar la persona que soy y lo que siento cuando estoy a su lado. Es inevitable no extrañar su perfume y calor. Es inevitable no querer un abrazo suyo cada vez que siento algún temor...

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